Me enamoré de mi compañera

Juan se casó muy enamorado de Mirta, ambos rondaban los 20 años, y después de 15 años con tres hijos preciosos una niña de 13 y dos chicos de 11 y 10 lucían como la familia perfecta. Él trabajaba muy duro y procuraba por lo menos compartir el desayuno y la cena con su familia, los domingos iban todos a la iglesia.

Cada vez que Juan llegaba a la casa, Mirta lo ponía al tanto de lo acontecido durante el día con los chicos, y por supuesto que no faltaban los problemas y las necesidades que exigían aportar dinero, cuando no eran unos libro nuevos, se trataba de zapatos, o una colecta escolar etc..

La infidelidad

Hoy en día vivimos en mundo el cual refleja una vida llena de situaciones en las cuales se demuestra la infidelidad. Y Cuando hablamos de infidelidad no solo nos referimos a las Matrimoniales, sino también a las de Noviazgos, la infidelidad de nuestros amigos o familiares, y la peor de todas, la infidelidad hacia Dios.

Pareciera que hoy por hoy el ser infiel esta a la orden del día, sin darnos cuenta que esta, esta causando grandes daños a las familias, a los jóvenes, y a las personas que tienen un deseo ardiente de buscar a Dios.

Mi novio es mucho mayor que yo

Muchos hombres maduros (mayores de 35) han expresado lo siguiente: “si cuando tuve 18 años hubiese tenido la experiencia que tengo ahora, no hubiera habido chica alguna capaz de resistirse”.

Esta expresión me hizo reflexionar en algo que cada vez es más frecuente en nuestros días y me refiero al hecho de que muchas mujeres jóvenes se están enamorando de hombres mucho mayores que ellas, cuyas diferencias son de 10, 15 o hasta más años.

Ya no amo a mi esposa

Algunos hombres maduros mayores de 35 años, son asaltados por la duda que los hace pensar que ya no aman a sus esposas. Muchos de ellos confiesan que pese a que ellas son buenas y cariñosas, ellos sienten que no les pueden corresponder.

Aunque al principio aseguran que ni ellos mismos se explican la causa, una vez que se entra en detalle la mayoría de las veces sucede que la razón principal es que se sienten atraídos por mujeres mucho mas jóvenes que ellos. Así que vayamos a la raíz del asunto.

Veinte consejos para un matrimonio feliz

Pronto empezará tu vida de casada, vivirás con el amor de vida, seguramente lo que más quieres es que tu matrimonio dure, no existe la receta exacta para esto, pero puedes seguir algunos consejos que te damos a continuación:

1. Lleva tu anillo de bodas siempre, esto le dará confianza a tu pareja.

2. Salúdalo todas las mañanas cariñosamente, como si se acabaran de encontrar y despídete con un beso cada vez que salga de casa.

Soltando emocionalmente a los hijos

Cuando amamos a alguien, nuestros deseos hacia esa persona son de bienestar, seguridad y alegría. Así sucede, también, con el amor hacia los hijos. Sus amorosos padres desean verlos realizados, felices y satisfechos.

Eso es muy concreto si estamos hablando de un bebé que tiene hambre, o de un niño que se rompió la rodilla andando en bicicleta. Inclusive, si consideramos el deseo de un adolescente por un regalo en particular.

El diseño de Dios para el matrimonio

Es fácil pensar que sólo “otras personas” se divorcian, que su propio matrimonio está de alguna manera inmune al dolor del corazón, a la infidelidad o a las peleas en cuanto a quien se queda con la casa, con el carro y con el perro.

Después de todo, ¿quién de nosotros llegaría a la boda si creyésemos que nuestra relación va a terminar en la corte de divorcio?

Las 4 estaciones del Matrimonio

matrimonio Cuando se habla de estaciones en el matrimonio se habla de las etapas de la evolución en el amor, es decir, del crecimiento en el amor.

Cuando nos ponemos a reflexionar sobre el amor, existe siempre un peligro: la idealización, tratándolo como si fuese una especie de ensueño. Tal actitud no sirve de nada. El amor es una realidad, no un sueño. El amor no debe ser soñado, sino vivido. Y la vida es crecimiento. Y este crecimiento se realiza en el tiempo. Y en el tiempo hay primavera, verano, otoño e invierno. Cada estación es necesaria para la maduración en el amor, para el crecimiento en el amor. El amor que no crece, se estanca.