El embarazo que no llega, entre deseo de la pareja y presión social…
Cuando el embarazo no llega… nuestra sociedad, impregnada por las culturas que dictaron nuestros padres, abuelos y bisabuelos, provenientes de distintas regiones del mundo nos legaron modelos familiares que siguen operando con fuerza en la actualidad.
Y eso está bien, pues la base de la sociedad está conformada por familias sanas y felices.
Desde la edad más apropiada para que una mujer se case, cómo debe actuar a tal efecto el hombre y la mujer, hasta el clásico “¿Y ustedes, para cuándo?” en los momentos en que el hijo no llega.
El silencio aturde. Los padres que ven como sus hijos se independizan o se alejan durante un tiempo del hogar, suelen sentir un inevitable vacío que los pone en situación de melancolía e inseguridad…¿cómo superar el síndrome del nido vacío? .
En el momento de la emancipación, se da un cambio que muchos padres sienten: se termina un rol. El rol de cocinar para ellos, de jugar con ellos todos los días, de despertarlos y recibirlos…algunas cosas cambian.
¿Como tomarlo?
Al dejar la casa paterna y sus comodidades conocidas, se siente el individuo perdido en un bosque inhóspito, en donde escucha ruidos nuevos, percibe olores extraños, tiene vecinos desconocidos, y muchos familiares recién adquiridos. Ese lugar extraño debe convertirse poco a poco en su nuevo hogar.
Después de la luna de miel.
Son grandes los cambios a los que tienen que enfrentarse los nuevos esposos.
Consejos para reavivar el fuego que sigue presente pero no se ve .
Al principio de cualquier relación amorosa, todo es pasión y puro amor. Luego con la convivencia, el matrimonio, los hijos, las responsabilidades, el dinero, etc. vienen los tiempos de crisis, donde el amor sigue existiendo pero no de la misma manera de antaño.
Algunos dicen que el fuego sigue vivo, pero no se ve. Para reavivarlo estos consejos para que pueda reconquistar a su marido, y la pasión inicial vuelva a sus vidas:
La pregunta más común y frecuente que toda mujer se hace es: ¿Qué tengo que tener para gustarle a un hombre?
¿En lo primero que se fijan es en lo físico? ¿O hay alguno que también vea el lado interior del sexo opuesto?
Estas y otras preguntas trataremos de develarlas en esta nota.
¿Primero la cara o la cola?
Los hombres tienen criterios similares a los de una mujer. Como sabemos la primera impresión es totalmente visual. En ambos sexos lo primero que atrae es el físico y la cara de una persona. Y eso les importa muchísimo.

Cuando comenzamos una vida en pareja ponemos mucha atención a los detalles, a la convivencia, al descubrimiento del otro y a nuestra forma de comunicarle al otro lo que queremos.
A medida que pasa el tiempo pareciera que la dinámica relacional de nuestro matrimonio va perdiendo lo fundamental de la comunicación.
La comunicación en la pareja transita por un camino de a dos, permitiendo que el otro pueda verbalizar lo que siente en toda circunstancia, teniendo presente mantener una escucha abierta, empática y cercana.
Juegan, además, un papel fundamental; la sinceridad, la confianza, el respeto y el amor, entre otras variables.
Hay personas que duermen con el enemigo, nadie puede entender como se sostienen ese tipo de relaciones a pesar del daño que se causan entre ellos y a los hijos.
Después de la luna de miel, la etapa en que la mayoría de la gente saca a relucir sus dotes histriónicas al máximo, viene el encuentro con la realidad, a veces difícil de afrontar, porque tienen principios, gustos e intereses opuestos.
Entonces vienen los disgustos por cosas simples y la resistencia a ceder. Además falta la comunicación asertiva, y se empiezan a manejar las situaciones con el corazón herido y no con la razón.
Un corazón herido trata por todos los medios de vengarse del otro y el otro del uno, aparecen mil formas de manipulación y desquite, se interrumpe la comunicación y aparece la desconfianza.

Cuando una persona no logra liberarse de una relación sentimental que le produce daño y perjudica su salud física y mental, la relación se convierte en obsesión.
La persona no es feliz ni con la pareja ni sin ella, pues ha ingresado a un círculo vicioso similar al que ingresan aquellos individuos adictos al alcohol, las drogas, el juego u otras. Así como aquellos necesitan y toleran cada vez más cantidad de tóxicos para poder funcionar, la persona “adicta al amor” soporta increíbles cantidades de sufrimiento en la relación que ha establecido.