Había sido un día muy largo, el sol ya se iba ocultando detrás de la montaña que estaba frente a nosotros. Por la mañana habíamos salido para visitar las casas ubicadas en Zoyates y platicar con Porfirio, uno de los tantos curanderos o hechiceros de esa región en las montañas del sur de Durango.
Román y yo disfrutábamos de un momento de descanso después de haber caminado varias horas cuesta arriba en nuestro regreso a la Ciénega de las Esperanzas, donde nos hospedábamos.
Román era un joven Tepehuano de 17 años que me servía de guía pero era mas que eso, él y yo habíamos desarrollado una amistad a través de las visitas que yo hacía a esa área de la Sierra de Durango para evangelizar entre los Tepehuanos. Me gustaba aprender de Román acerca de las diferentes especies de hierbas medicinales y plantas comestibles, así como las palabras en Tepehuano para diferentes objetos, muchas de las cuales aún recuerdo. Por su parte, a Román le gustaba hacerme preguntas acerca de Jesucristo, la Biblia y de los pueblos y ciudades por dónde yo viajaba con los grupos de jóvenes a los cuales entrenábamos para salir al campo misionero.
Cuando ya nos preparábamos para continuar nuestro camino Román me preguntó algo que lo intrigaba, viéndome fijamente me dijo: “Mucha de nuestra gente se está yendo para el norte, dicen que allá se consigue trabajo. Tú dime, ¿Dónde está el norte? ¿Alguna vez has ido?” Me tomó varios segundos para realmente entender su pregunta. Nunca he sido muy bueno en la orientación, si hubiera tenido una brújula conmigo le hubiera podido señalar hacia que dirección se encontraba el norte; pero entendí que esa no era su pregunta. Román pensaba que el norte era un lugar, una tierra donde se podía conseguir trabajo y quería saber en dónde se encontraba. Desde pequeño en mi clase de Geografía yo había aprendido el concepto de los puntos cardinales, me había acostumbrado a ver mapas, tomar direcciones y a escuchar noticias donde se hacían referencia al norte. Pero aquí estaba un joven de 17 años, casado y con una hija, que sabía mucho de las montañas donde había crecido pero no sabía de Geografía porque nunca había salido de ellas y no había tenido la oportunidad de ir a la escuela.
Román no había podido estudiar pero no era un tonto, su capacidad de aprendizaje era igual o mejor que la de los muchachos de muchas partes del mundo que llegaban a nuestra base de entrenamiento, muchos de los cuales habían obtenido un título universitario o por lo menos habían terminado su bachillerato, ya que ese era uno de los requisitos para ser aceptados como estudiantes.
En palabras sencillas le explique que el norte no era un lugar específico sino que era una dirección, usando como referencia la montaña que estaba enfrente de nosotros le dije que si esa montaña estaba hacia el norte entonces también los árboles, rocas y el riachuelo al fondo del valle enfrente de nosotros también lo estaban y nosotros estábamos al norte de la montaña detrás de nosotros. El norte al que se referían las personas que se iban eran los campos agrícolas de Sinaloa, Sonora y algunos estados de los Estados Unidos, los cuales se encontraban hacia el norte tomando como referencia las montañas donde habitaban los Tepehuanos. Román quedó contento con mi explicación y también satisfecho de haber aprendido lo que era el norte. Hace mucho tiempo que no veo a Román, no he visitado las montañas de Durango en cinco años, si él pensaba ir al norte en busca de trabajo nunca me lo dijo. Ignoro si en algún momento salió de aquellas montañas para explorar otros lugares en busca de oportunidades. Pero lo que si puedo decir acerca de él es que en aquel tiempo, cuando caminábamos juntos para evangelizar en los diferentes ranchos y poblados Tepehuanos, el mundo de Román era muy pequeño.
Tal vez algunos de ustedes se sorprenden de la falta de conocimiento de Román. Si embargo así como él hay muchos de ustedes que su mundo es muy pequeño, y no ha sido por la falta de oportunidades para estudiar. La mayoría de los que leen este artículo escuchan mucho acerca del mundo pero me pregunto si en realidad les interesa lo que sucede en él. Los diferentes conflictos en muchas naciones y la gente que sufre dentro de ellas. Los millones de gente oprimida por la ignorancia de la Verdad. Las injusticias cometidas sobre aquellos que no tienen voz en el mundo y los abusos de aquellos que consiguen el poder.
¿Sabes lo que está haciendo la guerrilla maoísta en Nepal? ¿Has oído de la “limpieza étnica” de Sudán? ¿Tienes conocimiento del régimen militar de Myanmar y sus tácticas de gobierno? ¿Has escuchado de la situación actual de Haití? ¿Conoces de los conflictos en Timor Este? ¿Sabes dónde está el norte?
¿De qué tamaño es tu mundo?
Autor: Martín Gonzalez




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